Para ver resultados con el yoga somático, lo ideal es practicar de 2 a 3 veces por semana. Esta frecuencia te permite desarrollar conciencia corporal, flexibilidad y fuerza, a la vez que le da a tu cuerpo tiempo para integrar los beneficios de la práctica. La constancia es clave, ya que la práctica regular ayuda a reforzar los principios del yoga somático y fomenta una mayor relajación y atención plena.
Si recién estás comenzando, incluso sesiones más cortas a diario, como 15 a 20 minutos, pueden ser beneficiosas, permitiéndote desarrollar gradualmente tu comprensión y comodidad con los movimientos. Con el tiempo, a medida que te familiarices más con la práctica, podrás ajustar la frecuencia y la duración según tus objetivos personales y estilo de vida.